viernes, 28 de agosto de 2009

LA BIBLIOTECA ORO DE LA EDITORIAL MOLINO

De muchos es sabido que la “Biblioteca Oro” fue la colección popular más importante de su época. Durante más de dos décadas constituyó la referencia indiscutible del sector, contando por añadidura con el fondo editorial más amplio. Hasta la forzosa salida de España de Molino a causa de la guerra, la “Biblioteca Oro” constó en España de tres series numeradas independientemente e identificadas cada una de ellas por un color propio. Así, desde 1933 a 1936 (1934 a 1936 para la serie roja), la “Biblioteca Oro” ofrecía al lector, primero decenal y, más tarde, semanalmente, tres títulos a la vez.



La primera de ellas, la serie “azul” (numerada con el I romano acompañado de la cifra del título en caracteres arábigos), incluía títulos de viajes y aventuras principalmente encuadradas dentro de los subgéneros del western y asimilados (novelas del Gran Norte), la aventura colonial o de acción en sentido amplio. No hay un autor predominante, pero podemos destacar, entre otros, a William Byron Mowery, que obtuvo gran éxito a partir de su aparición en el primer número de la serie, "El ruiseñor del Noroeste", Max Brand o Rex Beach. Del popularísimo Zane Grey solo aparecería un título (el I-2 "Lluvia de Oro") ya que la editorial Juventud poseía los derechos sobre este autor, que aparecería en la colección popular "La Novela Azul", competencia directa de la serie azul. Ésta se detuvo en julio de 1936 en el número I-44 ("El siete de diamantes", de Max Brand). El número I-45 ("El tesoro de Sierra Madre", de Bruno Traven) fue anunciado, pero nunca llegaría a publicarse. Tras el conflicto, la serie azul continuará publicándose, pero intercalará su aparición con los títulos de la serie amarilla en numeración corrida, ambos bajo la denominación común de “Biblioteca Oro”. El último número con tapas azules, el 287 ("Horizontes perdidos", de James Hilton), aparecerá en 1951.




La segunda, la serie “roja” (numerada con el II romano igualmente acompañado de la cifra del título en caracteres arábigos), corresponde principalmente a títulos de autores de novela histórica, capa y espada o folletín. El británico Rafael Sabatini es, sin duda, el autor estrella de esta serie y el que cuenta con mayor número de títulos (dieciseis en total), seguido por Alejandro Dumas. La serie se detuvo en el número II-38 ("Españoles en California, de Jackson Gregory) que se publicó tras el conflicto, en 1941, cediendo a partir de entonces el uso exclusivo del color rojo característico de su encuadernación a la “Colección Molino”, que ya venía utilizándolo desde julio de 1934.





Reseña en "La Vanguardia" del viernes, 23 de diciembre de 1933, del primer número de la Serie Amarila de la "Biblioteca Oro", de la Editorial Molino. (Hemeroteca de "La Vanguardia" (http://hemeroteca.lavanguardia.es/)

La tercera, la “serie amarilla”, es sin ningún género de duda la más importante de todas. Y ello por varias razones. Primero, por contar con un mayor número de lectores, lo que obligó a realizar tiradas mayores que en las otras series, así como reimpresiones de algunos títulos tras la guerra. Segundo, por la frecuencia de aparición de los títulos, superior a la de las otras. Tercero, por el prestigio y la indiscutible calidad de muchos de los escritores que aparecieron en ella. Algunos, ya consagrados como Edgar Wallace, G. K. Chesterton o E. Phillips Oppenheim, vieron muchas de sus obras publicadas en la colección. Muchos, que por entonces eran valores en alza, se ofrecieron por primera vez al público en castellano gracias a la “Biblioteca Oro” (es el caso de Wyndham Martin, Valentine Williams, S.S. Van Dine, Agatha Christie, Erle Stanley Gardner o Rex Stout).Un reducido número tuvo pocas, pero estelares apariciones, como Abraham Merrit, David Hume o Barnaby Ross. Entre el elenco de autores famosos no puede dejarse de citar a Sax Rohmer, ya que la Biblioteca Oro" incluyó entre sus números de preguerra nada menos que cuatro títulos de la serie del Doctor Fu-Manchú. Finalmente, la serie amarilla merece ser destacada por su longevidad, pues no desaparecerá hasta 1956, convirtiéndose así en una de las de vida más larga en el contexto de la novela popular española.

Parte central de la historia de la cultura popular escrita de nuestro país, la "Biblioteca Oro" tuvo en su “serie amarilla” el instrumento principal de su éxito. Centrada en el género policíaco, es testigo de la evolución del mismo a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Tan solo hay que acercarse a esta serie para comprobar el enorme camino recorrido por el género desde un Phillips Oppenheim o un Wallace hasta una una Anne Hocking, un Michael Gilbert o una Ngaio Marsh, pasando por el éxito abrumador de los creadores de algunos de los detectives de fama imperecedera, como S.S. Van Dine (Philo Vance), Agatha Christie (Hercule Poirot), Rex Stout (Nero Wolfe) o Erle Stanley Gardner (Perry Mason). Aunque particularmente centrada en autores anglosajones -como es lógico dado el predominio casi total de éstos en el género al que se consagraba- la “Biblioteca Oro” también incluyó autores en otras lenguas -como los franceses Yves Fougères e Igor Maslowski, los italianos Augusto de Angelis y Ezio d'Errico, o el checo Paul Fidrmuc (alias "Ostro", agente de la Abwehr durante la segunda guerra mundial)- y en ella hicieron sus primeras armas algunos de los autores españoles que eclosionarían a finales de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta, como José Mallorquí (traductor habitual de Molino) o Jaime Ministral.

En su primera época, hasta el estallido de la guerra civil, la “serie amarilla”estará numerada con el III romano acompañado como en las otras series por el número de cada título en caracteres arábigos. El conflicto le sorprenderá con el número III-64 en los quioscos. En 1939, con el número III-65 se retoma la publicación en España tras el fin de la guerra con numeración seguida a los de preguerra. Así, se publicarán los números III-66, III-67 y III-68, para publicarse seguidamente, con el número 107 (se pierden los romanos porque se fusionan las series amarilla y azul, aunque conservando su respectivo color, como se ha dicho) una reedición del número III-66. Con fecha de 15 de agosto de 1941 sale el número 110 y con fecha de 15 de septiembre de ese año el número 113. Como se puede ver, hubo números "perdidos". Ello quizá se debiese a la necesidad de realizar ajustes con la numeración Argentina, ya que se distribuyeron en España ejemplares de la colección impresos en ese país. A partir de ese número, la colección seguirá numerando sus títulos con regularidad hasta su extinción, con la excepción de los números 128, 129, 130 y 131 que nunca fueron utilizados, por razones que al que esto escribe le son desconocidas.


Las alegres vacaciones de verano en compañía de la “Biblioteca Oro” anunciadas por Molino se convertirían en tres largos años, trágicos y desgarradores para nuestro país.

Tras su regreso a España, Molino continuará publicando en Argentina , donde la “Biblioteca Oro” no numerará separadamente las series, sino que incorporará indistintamente títulos “azules” y “amarillos” en una sola numeración, como más tarde se haría en España. Entre 1936 y 1940 aparecerán 110 títulos, todos ellos publicados previamente en nuestro país. La colección continuará publicándose en el país austral durante la siguiente década. A su regreso a la patria, en 1940, la editorial catalana incorporará a la colección nuevos títulos y autores, manteniendo, como se ha dicho, ambas series con sus respectivos colores, pero intercalando los títulos en numeración corrida. El declive de la serie azul comienza aquí, aunque no desaparecerá totalmente de la “Biblioteca Oro” hasta el número 287. La “serie amarilla” verá su fin en 1956 coincidiendo con la aparición del número 344 ("Los trabajos de Hércules" de Agatha Christie), es decir, más de veinte años después de que el primero de sus títulos viera la luz. No así la “Biblioteca Oro” que continuará apareciendo durante bastantes años más, hasta 1976, prolongándose casi hasta nuestros días merced a la longevidad de su prima hermana "Selecciones de la “Biblioteca Oro”, colección en formato de bolsillo (cuadrado) que venía apareciendo desde 1945. Puede decirse, no obstante, que con el último número de la “serie amarilla” de la “Biblioteca Oro” se pone virtualmente fin a la era del pulp en España y a un capítulo fundamental de la cultura popular de nuestro país.


© Acotaciones, 2009


martes, 4 de agosto de 2009

DOS SEMANAS DE VACACIONES

Nos vamos unos días de vacaciones. Si señor, esta vez de las de verdad. Llevamos bajo el brazo algunas novelas para entretener los ocios. Melville, Conrad, Stevenson, parecen ser candidatos firmes a acompañarnos en la evasión de los próximos quince días. Pero no nos resistimos a partir, tras este año de estreno en la web en el que tanto hemos aprendido y a lo largo del cual hemos constatado felizmente la existencia de un reducido pero selecto grupo de personas que comparten con nosotros gustos e inclinaciones afines, sin realizar un avance de algunas de las colecciones que se abordarán en la próxima temporada. Con este avance es como si uno quisiera trazarse un plan de compromisos con uno mismo, compromisos que se cifran en ofrecer y ofrecerse, igual que si fuera el primer día, el pequeño placer de disfrutar con las riquezas escondidas del acervo de la novela popular española. Nos vemos a la vuelta. ¡Hasta pronto!

Julio Verne (Gaspar y Roig/Agustín de Jubera/Sáenz de Jubera Hnos.) Poco se puede decir que ya no se sepa de esta colección de referencia que contiene todos los títulos de Verne conocidos hasta la época. Iniciada por Gaspar, D. Agustín de Jubera y, más tarde, sus descendientes se encargarán de llevar a muchos hogares españoles todo el interés y amenidad de las obras de Verne. En distintos formatos y versiones, las planchas de esta edición serán utilizadas hasta después de la guerra. No se ha hecho nada más bello en España con la obra del visionario autor francés que la edición de las obras completas, encuadernada, en distintas épocas, por Calleja.



Biblioteca Novelesco-Científica - Coronel Ignotus (Rivadeneyra) Rareza cada vez más conocida por el público aficionado merced a los estudios realizados recientemente, la extraña obra de D. José de Elola constituye siempre un asunto del máximo interés. Pocos son los ejemplares que figuran en nuestra colección, pero seguro que hay más de un amigo que puede ayudarnos a dar a conocer las portadas e ilustraciones interiores de esta "Biblioteca Novelesco-Científica", objeto codiciado por los aficionados españoles al género de la ciencia-ficción.



Karl May - Entre los pieles Rojas (Gustavo Gili) En forma de cuadernos con cubiertas ilustradas o en la célebre edición encuadernada en cuatro tomos, las proezas de Old Shatterhand y el apache mescalero Winnetou constituyeron la espina dorsal de las lecturas juveniles de varias generaciones de españoles, de la pre a la post-guerra. Molino adquiriría el fondo de Karl May de Gustavo Gili (editor en España, entre otras, de las aventuras de Tarzán), con cuyas planchas realizará una edición de sus obras con cubiertas ilustradas por Bocquet. Más tarde, Karl May volverá a aparecer en las páginas de la "Colección Molino". Vale la pena esta edición príncipe, que hace unos años ya diera a conocer a los internautas el coleccionista Jordi Viader.



Karl May - Por Tierras del Profeta (Gustavo Gili) Otro escenario, otros personajes, pero un mismo protagonista, Old Shatterhand, ahora llamado Kara Ben Nemsi, que recorre los tierras de Oriente con su inseparable Halef, siempre en busca de aventuras. El ventanal moruno que enmarca cada una de las portadas de los cuadernos que componen la serie siempre me pareció una idea genial, digna de pasar a la historia de la ilustración española. ¿Podrá alguno de los dignos lectores de Acotaciones proporcionarnos alguna información sobre el autor de esta maravilla?



La Novela de Aventuras (Iberia) Prefigurando, en varios sentidos, los principales rasgos de la novela popular de la Edad de Oro, esta colección es un cofre de joyas preciosas. Entre sus títulos se cuentan novelas de Rice Burroughs, Jean de la Hire, Hans Dominyk y de George Sim (seudónimo que utilizó Simenon en sus primeros años de escritor). Las portadas, obra de reconocidos ilustradores como Aguado, Bocquet, Longoria u Ochoa forman un armonioso conjunto en el que la vista se recrea sin descanso.



Grandes Aventuras (Iberia) Prima hermana de la anterior, esta "Grandes Aventuras" sigue siendo una de las colecciones menos conocidas, al menos para mi, de la novela popular española. Son pocos los títulos que se ven circular y el que suscribe agradecería mucho la ayuda de los expertos que pueblan la web para trazar un listado completo de títulos. Pocas portadas me han hecho y hacen gozar tanto como la que acompaña este texto, prodigio expresionista cuyo autor, que firma muchas de las portadas de "La Novela de Aventuras", me es desconcido. Seguro que alguno de nuestros eruditos visitantes puede ilustrarnos al respecto.



Julio Verne en "Colección Mundial" (B. Bauzá) Un formato próximo al de bolsillo y una edición relativamente poco cuidada caracterizan a esta colección. Los títulos de Verne aparecidos en élla son, en particular, codiciados por los coleccionistas, todavía no me explico porqué. En fin, sobre gustos no hay nada escrito y cada uno sabe bien lo que se trae entre manos. De hecho, a mi también me han interesado (aunque no cautivado, he de decirlo) y por eso les puedo ofrecer algunos de éllos. Ya saben, quienes sientan debilidad por la "Colección Mundial", aquí encontraran un hilo al que agarrarse.



Colección Aventura (Juventud) Si "La Novela de Aventuras", de Iberia, constituye un hito fundamental de la edición de novelas populares del género en España, esta "Colección Aventura" no lo es menos. Entre sus títulos se cuenta lo más granado del fondo editorial de Juventud, que reeditará aquí muchos de los que habían aparecido en formato libro en diferentes colecciones. Cómo no, contiene títulos del justa, pero quizá excesivamente, mitificado Jesús de Aragón. Curwood y Zane Grey, otros dos pilares de la editorial, también figuran en esta colección.



La Novela Azul (Juventud) Competidora directa de la "Biblioteca Oro", de la editorial Molino, ya hemos tratado en algún lugar de Acotaciones algunos aspectos de esta colección centrada en el género de aventuras, importante en el contexto de la novela popular española. En sus portadas alternan ilustradores de primer orden, como Longoria, con otros de menor fuste. En el interior, las ilustraciones a dos tintas constituyen un elemento de distinción, más propio de ediciones lujosas que de modestas novelas de a peseta.



Dick Turpin (Sopena) Clásico entre los clásicos del folletín, Dick Turpin (pronúnciese Dick Turpín) fue objeto de, al menos, tres ediciones idénticas pero separadas en el tiempo. Una primera, que Sopena ofrecía al precio de 10 cts., una segunda a 20 cts., y una tercera, la que yo puedo ofrecerles, que se vendió despues del conflicto, al precio de 1 pta. Ningún héroe de folletín ha superado a este honrado delincuente en punto a tiros, cabalgadas imposibles y apariciones sorprendentes. En él se resume -alcanzando su punto máximo- todo un género, con su elenco completo de clichés y recursos estilísticos. La generación de la guerra apreció señaladamente las aventuras de este enmascarado.



Las Novelas de la Palma (Maucci) Nos vamos acercando al presente. Total hace sólo unos sesenta años que debió ver la luz el primer número de "Las Novelas de la Palma", colección en formato cuadrado que Maucci publicó en España bajo licencia de Mondadori. Continuadora de la célebre "Colección Amarilla", la cual nos consta tiene más de un seguidor en Acotaciones, esta colección fue una de las que abrió el que podríamos calificar de penúltimo capítulo de la novela popular española.



Grandes Autores (Ameller) Con esta colección Ameller quiso entrar en competencia con Molino dentro del segmento de la novela popular de los géneros histórico y de aventuras. A caballo entre la primera y la segunda época de la "Colección Molino", "Grandes Autores" debió ser objeto de relativamente grandes tiradas, a juzgar por el considerable número de ejemplares que, en mejor o peor estado, sobreviven aún. Si gozó o no del favor del público, esa es otra canción. A mi me gustan algunas de las portadas y, entre los títulos, me quedo con los de Verne y Mayne Reid.

sábado, 1 de agosto de 2009

PEDRO GUIRAO

Fecha de nacimiento desconocida. Falleció en Barcelona en 1993. Escritor de novelas policíacas en su inicios, a partir de finales de los cincuenta, con el seudónimo de Peter Kapra, comienza a publicar narraciones de terror y ciencia ficción destinadas al formato bolsilibro.

Información obtenida a partir de una entrada en el blog
Devolución y Préstamo. Un artículo sobre su obra en Sitio de Ciencia Ficción.

lunes, 27 de julio de 2009

GASPAR Y ROIG: LA CONSOLIDACIÓN DEL GÉNERO DE AVENTURAS EN ESPAÑA

La novela de aventuras tuvo en España su primer período de esplendor en el último cuarto del siglo XIX con un ligero desfase respecto a otros países europeos y a los Estados Unidos. Merced al impulso editorial de un reducido número de libreros e impresores, los mejores títulos de autores ingleses, franceses y norteamericanos comenzaron a llegar a nuestro país, generalmente en forma de cuadernos por entregas de reducido precio, cuya calidad no obstante era relativamente alta. Las traducciones son en ocasiones verdaderos modelos de creación literaria. Prueba de ello es el hecho de que muchas de éllas han sido utilizadas por los editores hasta época reciente, con la sóla mención de la editorial como detentadora de los derechos sobre la traducción, de manera que los escritores, pues como tal debe ser considerado el traductor cuando realiza bien su trabajo, han permanecido en el olvido. Por ello, en Acotaciones nos esforzamos siempre que ello es posible en destacar el nombre de la persona a cuyo cargo ha estado la traducción. Al mismo tiempo, durante el período a que hacemos referencia, los cuadernos solían venir profusamente ilustrados con grabados y estampas de superior calidad, de manera que las ediciones presentan un doble interés, el de poder leer a los grandes de la aventura en un excelente castellano de finales del siglo XIX y el de poder recrear la vista con bellísimas ilustraciones de estilo decimonónico.

El estudio de las ediciones populares españoles en la segunda mitad del siglo XIX se halla aún en incipiente estado, de manera que el acceso a las fuentes es todavía limitado y el aparato crítico escaso y muy disperso. Las principales colecciones, muchas de ellas privadas pero algunas muy importantes en manos del estado, no han encontrado todavía el estímulo necesario para convertirse en la base de centros de documentación modernos y adecuados a las técnicas de investigación actuales. Los esfuerzos individuales de coleccionistas y aficionados realizados hasta el presente no encuentran apoyo institucional o carecen del impulso suficiente para cristalizar en iniciativas de mayor calado. Poco a poco, sin embargo, internet está abriendo progresiva, aunque desordenadamente, el acceso a una parte tan significativa de nuestro patrimonio cultural, pricipalemente para recreo de seguidores y aficionados a la novela popular, pero quién sabe si también como estímulo de jóvenes investigadores interesados en la introducción de nuevas áreas de conocimiento dentro del vasto panorama de la literatura contemporánea.

Sepan disculpar los amigos que nos honran regularmente con sus visitas y comentarios este tedioso exordio sobre el asunto que hoy nos ocupa y vayamos directamente al grano. A finales de los años sesenta de la decimonovena centuria varios libreros e impresores dan el salto a la edición propia de obras extranjeras del género de aventuras (no entraremos ahora en la discusión sobre si se trata de un género o de un subgénero), la mayoría de ellas, por no decir todas, firmadas por autores que ya habían demostrado durante los años precedentes que este segmento del mercado poseía un inmenso potencial, como se vendría a demostrar en las décadas siguientes. Entre ellos destaca muy señaladamente la casa editorial Gaspar y Roig (incluimos bajo esta denominación la de Gaspar Editores que sucedió a ésta), cuyo amplísimo fondo, compuesto por una variedad de obras que iban desde lo religioso a lo jurídico, pasando por obras históricas, diccionarios y manuales de muy diversa índole, se vio enriquecido desde finales de la década de los sesenta merced a la adquisición de derechos de edición en España e hispanoamérica de las obras de cuatro autores extranjeros de éxito. Nos referimos, claro está a Julio Verne, el Capitán Marryat. Gustavo Aimard y el Capitán Mayne Reid. Con la publicación de las obras de estos grandes de la aventura en las páginas de la colección matriz titulada "Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig" (BIGR) se produjo un gran salto en la consolidación del género de aventuras como prolongación de otro de tradición más antigua, el de los viajes más o menos novelados. Decimos consolidación y no fundación, ya que con carácter previo a las mencionadas ediciones, los lectores españoles, en reducido número por no tratarse de ediciones populares, habían podido acceder a las obras de dos pioneros del género que preceden a los cuatro señalados anteriormente: James Fenimore Cooper y Daniel Defoe.

De este modo, la BIGR comenzó a publicar las obras de Verne (cuatro de ellas habían visto la luz previamente bajo otras enseñas editoriales) en 1868, las de Mayne Reid alrededor de 1870, las de Gustavo Aymard en 1874 (algunas habían sido publicadas por Bailly-Baillière) y las del Capitán Marryat en alguna fecha comprendida entre las anteriores. En las cubiertas realizadas en fino papel de distintos colores como estaba en boga entonces para el cuaderno por entregas como para el resto de ediciones, ya que se esperaba que el propietario decidiera encuadernarlos a su gusto, figuraba una leyenda diferente para cada una de las series, a excepción de la de Verne (color azul). Las obras de Mayne-Reid (color verde), estaban precedidas por la leyenda "Aventuras de Mar y Tierra", las de Aymard (color azul) con la de "Novelas Hispano-Americanas" y las de Marryat (color ocre), estarán simplente encabezadas por la leyenda "El Capitán Marryat". La mayoría de los cuadernos están compuestos por cuatro o cinco pliegos, dependiendo de la extensión de la obra. Una obra que generalmente se ofrecía por entregas, tal como había sucedido con la edición original, que podían estar subtituladas o no y que, incluso, podían figurar con un título diferente advirtiéndose en el frontispicio interior que tal o cual entrega constituía tal o cual parte del título principal. Son varios los traductores que trabajaron para la BIGR. Entre ellos se cuenta Nemesio Fernández Cuesta (uno de los que más obras de Mayne-Reid, Aimard, Verne y Marryat llegaron a traducir), Ángel Avilés, J.V. y Caravantes, Vicente Guimerá, A. Ribot y Fonseré (primeros títulos de Verne), Raimundo Fernández Cuesta o J. Sala. En cuanto a los autores de los grabados y estampas de las obras, los grandes desconocidos junto con los traductores, la BIGR utilizó generalmente para la serie de los "Viajes Extraordinarios" los originales de Riou, Roux y Bennet cedidos por Hetzel, mientras que para el resto de las series figuran en muchas ocasiones firmas españolas como las de Valeriano Bécquer (autor del frontispicio de las novelas de Mayne-Reid, cuyo grabador es Laporta), Zarza (que firma el de las novelas de Aymard), (¿Rafael?) Gimeno y Vicente Urrabieta (que figuran en el del Capitán Marryat). Está pendiente un estudio detallado de este importante aspecto de la edición popular decimonónica, algo que, por suerte, no sucede con los ilustradores y portadistas del siglo veinte, bastante más conocidos y estudiados que aquéllos.

Liquidada a finales de los años setenta la editorial Gaspar Editores, sucesora de Gaspar y Roig, los títulos del fondo correspondiente a Verne fueron, como es sabido, adquiridos por D. Agustín de Jubera y, a su muerte, detentados por sus herederos, quienes de ahí en adelante editarán y reimprimirán las obras de Verne bajo la denominación Sáenz de Jubera Hermanos. A ellos se debe la culminación de la publicación de la obra completa de Verne en castellano, los famosos catorce volúmenes encuadernados en tela roja con estampaciones, realizadas en distintas épocas por Calleja. Su emporio, declinante desde el momento en que otros editores importantes como Sopena y, más tarde Molino romperán su monopolio, verá su fin definitivo a finales de los años cuarenta del siglo XX con la pobre y descuidada edición de algunas obras de Verne en la colección de tapas amarillas. Las obras de Mayne-Reid pasarán al fondo de la Editorial Seix de Barcelona, que los seguirá publicando en forma de cuadernos y que será quien, más tarde, realizará la primera edición en castellano de sus obras completas, una preciosa edición en tela roja con estampaciones doradas, bajo la leyenda "En tierra y en mar - Aventuras maravillosas". Algunas obras de Mayne Reid fueron publicadas en los años veinte por Calpe, en una bonita edición en rústica, bajo la leyenda "Libros de Aventuras". Por lo que respecta a las obras de Gustavo Aymard, el editor Luis Tasso, de Barcelona, había publicado en 1875 algunos títulos del autor dentro de la colección "Biblioteca del Plus Ultra", pero no continuará con su publicación. Tras la disolución de la BIGR perdemos la pista de este autor hasta las ediciones que podemos considerar "modernas", como las de las colecciones "Viajes y Aventuras", de Maucci y "Grandes Autores", de Ameller. Finalmente, Marryat parece resurgir con la aparición de algún título suyo en la mencionada "Libros de Aventuras", de Calpe y, más tarde, en la "Biblioteca de Grandes Novelas", de Sopena, en la "Colección Molino", así como algún título más en "La Novela Azul", de Juventud y en "Viajes y Aventuras", de Maucci.

Hasta aquí un breve sumario de la historia de un editor, Gaspar, que contribuiría a consolidar el género de aventuras en nuestro país, haciéndolo accesible a un público más amplio al tiempo que salvaguardaba unos niveles de calidad que, poco a poco y con honrosas excepciones, irían abandonando las editoriales españolas especializadas en la novela popular. Queda por realizar la tarea más bella, y al mismo tiempo más difícil, la de ofrecer a los aficionados de hoy un elenco completo de las obras de los cuatro autores mencionados acompañado del inapreciable tesoro que constituyen los frontispicios y las ilustraciones interiores. En dicho afán estamos, pero la empresa requiere de la colaboración de otros apasionados del papel que quieran sumarse al modesto homenaje que desde Acotaciones pretendemos rendir al histórico editor.


© Acotaciones, 2009


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NOTAS

27 de julio de 2009

En el futuro, pretendemos abrir una integral de frontispicios, portadas e ilustraciones interiores de Verne en Gaspar y Roig/Gaspar y Agustín de Jubera/Sáenz de Jubera Hnos, pero los trabajos de captura de imágenes no van todo lo deprisa que quisiéramos. Por su dimensión más reducida, anunciamos sin embargo la pronta entrada en el blog de las "Aventuras de Mar y Tierra", de Mayne-Reid (Gaspar y Roig / Gaspar). Para ello disponemos de un listado de unos treinta y cinco títulos, algunos todavía sin datar, y podemos ofrecer por el momento imágenes de poco más de una docena de éllos, procedentes de nuestra colección. Si alguno de los amables seguidores de Acotaciones quisiera colaborar en la realización de este proyecto, sepa que es bienvenido desde ahora, pudiendo hacernos saber la naturaleza y alcance de su colaboración por medio de la casilla de comentarios que acompaña a esta entrada. Gracias por anticipado a todos ellos.

5 de enero de 2010

Agradecemos mucho la oportuna colaboración del poeta y ensayista Agustín Porras, quien ha tenido a bien llamar nuestra atención sobre uno de los errores (seguramente no el único) en los que incurríamos al atribuir a Laporta -quien realizó el magnífico trabajo de grabado- la autoría del frontispicio de las obras de Mayne Reid. El ilustrador no fue otro que el pintor sevillano Valeriano Bécquer, sobre cuyas ilustraciones en la BIGR acaba Agustín Porras de publicar un interesante libro (La mosca becqueriana, Olifante, Col. Papeles de Trasmoz, Zaragoza, 2009) del que podéis encontrar una reseña a cargo de Amador Palacios
aquí.
Thomas Mayne-Reid - LOS BOSQUES DEL MISISIPÍ


"The Dead Shot" (1873)
Imprenta de Gaspar y Roig, Madrid, 1874
Traducción española de D. Nemesio Fernández Cuesta
Ilustraciones de Gimeno
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