¡NUEVO! BIBLIOTECA ORO ROJA nº 27, COLECCIÓN MOLINO (I) nos. 19 y 23, MAUCCI VIAJES Y AVENTURAS nº 6

LA EXTRAORDINARIA AVENTURA PULP DE DIÓMEDES DE PEREYRA


Diómedes de Pereyra, El valle del sol, Araluce, Barcelona, 1934

En su vagaroso caminar, tan alejado de las sendas batidas de la literatura convencional, la vida de un lector de folletines está llena de hallazgos sorprendentes. Tan sorprendentes e inesperados como el que hoy les traigo, ni más ni menos que un producto cultural al que me atrevo a calificar de único. Y ello por varias razones. En primer lugar, ya que se trata de un libro cuya versión original, en inglés, fue publicada en forma de serial a lo largo de cinco entregas en el prestigioso magazine estadounidense Golden Book. En segundo término, porque el libro en que se reunieron estas cinco entregas apareció en castellano en España antes que en Sudamérica, concretamente en la barcelonesa editorial Araluce. En tercer lugar, porque su autor, que dominaba por igual el inglés y el español, fue el encargado de redactar al castellano la traducción de su propio texto. Por último, ya que la novela es un magnífico y raro exponente de literatura pulp de finales de los años veinte firmada por un autor hispanoamericano, con un argumento que le coloca entre las mejores narraciones del género de aventuras y, en particular, del subgénero que en el mundo anglosajón es denominado lost race, o lo que es lo mismo, raza(s) perdida(s), del que ya he tenido ocasión de hablar en varias oportunidades al evocar las obras de James Hilton, Mark Channing o Edison Marshall.

The Golden Book Magazine, Vol. VII, n. 38, Febrero de 1928
(imagen procedente de Galactic Central)

El autor al que me estoy refiriendo no es otro que el boliviano Diómedes de Pereyra de quien poco se sabe fuera de las fronteras de su país natal. Efectivamente, gracias a una reciente referencia de Ramón Rocha Monroy, cronista de la bella ciudad de Cochabamba, podemos saber que Diómedes de Pereyra Arze (1897-1976) fue un periodista y escritor cochabambino que vivió una buena parte de su vida en los Estados Unidos donde, al margen de su actividad como corresponsal de asuntos internacionales, trabajó en la Fundación Rockefeller y en las Naciones Unidas.

The Golden Book Magazine, Vol. VII, n. 39, Marzo de 1928
(imagen procedente de Galactic Central)

También recorrió muchos otros países, entre ellos España, donde fue comisionado por el gobierno de su país para elevar informes al Departamento de Estado de la cancillería boliviana sobre la República española. Citado por Rocha Monroy, el escritor, crítico literario e historiador también cochabambino Augusto Guzmán destaca entre sus principales virtudes su inmensa cultura y su familiaridad con la lengua inglesa que aprendió en los Estados Unidos, país en el que cursaría primero estudios de bachillerato y, más tarde, estudios superiores en la Universidad de Cleveland. También pone el acento en el dominio que Diómedes de Pereyra tiene de la trama argumental y su rico vocabulario. Coincido plenamente en lo segundo, aunque no puedo mostrarme tan entusiasta en lo primero, ya que, la narración abunda por momentos en lo descriptivo en detrimento de la acción, rasgo -por otra parte- heredado de Verne, a quien algunos reprochan, probablemente con justicia, una cierta premiosidad  en algunos pasajes de sus narraciones.

The Golden Book Magazine, Vol. VIII, n. 43, Julio de 1928
(imagen procedente de Galactic Central)

Tras la lectura de El valle del sol (Araluce, Barcelona, 1934, 379 págs.), subtitulada "La novela de la naturaleza", se une a los valores mencionados por Augusto Guzmán la habilidad de Diómedes de Pereyra para popularizar, sin demérito del rigor etnográfico e histórico, ciertos aspectos de la cultura quechua y del período incáico. A ello se unen las detalladas descripciones de las selvas amazónicas en las que transcurre la mayor parte de la acción, que denotan un conocimiento exhaustivo por parte del autor de la flora, la fauna y las costumbres de los habitantes de aquellos remotos parajes.

The Golden Book Magazine, Vol. VIII, n. 44, Agosto de 1928
(imagen procedente de Galactic Central)

La novela en cuestión nos transporta a un momento, los años veinte, y a un lugar, la Amazonia, de lo más propio para narrar las peripecias de unos ingenieros, que tienen más de aventureros que de técnicos, comprometidos en la búsqueda de placeres de oro en los más inextricables parajes de las selvas sudamericanas. El Pantanal, el Mato Grosso y, finalmente, los bosques al oeste del río Madera, constituyen el escenario de esta lost race que tiene como punto culminante el encuentro con los últimos representantes de la extinta estirpe de los incas. Un español, Iglesias y un boliviano, Alba, son embarcados en la aventura por un maquiavélico personaje, Von Adler, alemán que trabaja por cuenta de la compañía aurífera Gold Ores. Les acompañarán como guías el mestizo Timo, hombre de confianza de Von Adler de quien los exploradores abrigarán sospechas respecto a sus verdaderas intenciones, y el supersticioso indio Tupí, quien en la novela se reviste de la simplicidad y fidelidad del salvaje que sabe vivir en plena armonía con la naturaleza. Al carácter marcadamente aventurero que presenta la narración subyace no obstante un intento de penetración psicológica de los personajes, que esconden tras de sí experiencias vitales que les han marcado y que, de algún modo, les han conducido a aceptar los riesgos de una aventura como la que les llevará al “valle del sol”.

The Golden Book Magazine, Vol. VIII, n. 45, Septiembre de 1928
(imagen procedente de Galactic Central)

No es esta la primera narración que aborda el asunto de la hipotética pervivencia histórica de los incas. Aunque no reúne todas las características de una novela del subgénero lost race, La esposa del Sol, de Gaston Leroux, aparecida en forma de folletín dentro de la revista Je sais tout en 1912 ya introduce el tema, dando pie a que más tarde, en 1947, Hergé de vida a una aventura, Tintin en el templo del sol, de parecido argumento. Con posterioridad a la publicación de la obra de Diómedes de Pereyra, algunos autores han elegido el imperio inca (y también el azteca) para ambientar sus narraciones. Es el caso de Michel Trevor, con su novela Inca City (1947) o J. A. Lath con The Lost City of the Aztecs or the Mystery of the Hidden Crater (1934), entre otros.

El valle del sol reúne en un volumen cinco relatos originalmente publicados en inglés en el Golden Book Magazine. Son los siguientes:

- “A Land of Mystery”, Golden Book Magazine, Enero de 1928.
- “A Land of Mystery: Adventures Through the Matto Grosso and Up to the Edge of the Unknown Montana”, Marzo de 1928.
- Sun Gold: a Fiction Sequel to “A Land of Mystery”, Julio de 1928.
- Sun Gold: a Fiction Sequel to “A Land of Mystery”, Agosto de 1928.
- Sun Gold: a Fiction Sequel to “A Land of Mystery”, Septiembre de 1928.

Cronológicamente, les sigue la edición inglesa en volumen bajo el título The Land of the Golden Scarabs (todavía me pregunto cuál fue la razón para elegir dicho título) impresa en la editorial White House Publications, Chicago, 1928.

The Land of the Golden Scarabs, White House Publications, Chicago, 1928
(imagen procedente de Aunt Violet's Book Museum el mejor sitio en internet
para ilustrarse sobre el subgénero Lost Race)

Y le sigue la primera edición en castellano de 1934, la que yo he manejado, realizada por Araluce, que cuenta con un prólogo del capitán aviador Francisco Iglesias (cuyo apellido coincide con el del protagonista de la novela) y en el que se confiesa amigo del autor, con el que compartió años atrás una expedición por las tierras que se describen en el relato. Asimismo incluye un crítica a cargo de Jacinto López, fechada en Nueva York en 1931.

Aspecto que muestra desplegado el ejemplar de la edición española
de Araluce, que llegó intonso a mis manos

Un año después, en 1935, la editorial Nascimento, de Santiago de Chile daría a la imprenta la obra, manteniendo el mismo título, El valle del sol, con prólogo igualmente de Francisco Iglesias e ilustraciones de Arturo Reque Meruvia, según he podido comprobar en algunas bibliografías. Lamentablemente no he podido encontrar una fotografía de la tapa de esta edición, como tampoco del propio autor. Quién sabe si alguno de nuestros visitantes y amigos del otro lado del atlántico nos podrá facilitar estos documento, algo que mucho le agradeceríamos desde Acotaciones.

Otras dos obras importantes de Diómedes de Pereyra verían la luz en Chile. Por un lado, la novela Caucho (Nascimento, Santiago, 1938) y, por otro, la que lleva por título La trama de oro (novela de la selva) (Zig zag, Santiago, 1938). Tampoco disponemos de fotografías de las portadas.

En definitiva, aunque gracias al precioso hallazgo sobre el que versa esta entrada, sabemos algo más sobre Diómedes de Pereyra, pienso que su figura (ese viaje por la Amazonia que se evoca en el prólogo a El valle del sol debió de ser muy interesante) y, sobre todo, su obra, merecería una mayor atención por parte de la crítica. Entretanto, quienes deseen entretenerse con la lectura de una más que notable narración pulp de aventuras hispanoamericana aún están a tiempo, pues en internet pueden encontrarse todavía algunos ejemplares a la venta.

© E. Altés, 2011


3 comentarios:

El Abuelito dijo...

...alguno menos queda en la red a la venta, pues tras leer su recomendación la visita a Iberlibro ha sido rauda... Un excelente descubrimiento, como siempre...

Altés dijo...

Espero que le guste. Como buen conocedor del género y de la época en que fue escrito, sabe usted perfectamente lo que suele dar de si, pero en cualquier caso yo le pongo un notable. Verá usted que uso tan florido hace del lenguaje Don Diómedes, no sólo gracias a la inserción de vocablos quechuas, sino de palabras escogidas del propio castellano.

Eso sí, conprobará que algunos tiempos verbales parecen, en ocasiones, mal aplicados... ¿Se tratará quizá de americanismos o consecuencia de la traducción errada del inglés, idioma en el que fue concebida la obra y de la que el autor tenía idéntico dominio?

En suma, es un libro raro por muchas razones, como he explicado... y casi todo lo raro suele merecer la pena.

El Abuelito dijo...

Leído durante este agosto, y muy disfrutado. Además me abrió la curiosidad sobre exploraciones amazónicas, Matto Grosso, etc., yendo a dar con otro título -este moderno- muy interesante que le recomiendo: "La ciudad perdida de Z", un ensayo periodístico de David Grann en torno a la figura del último explorador romántico de aquellas regiones, Percy H. Fawcett...
Ambos títulos han abierto un nuevo frente de curiosidad e interés para mí. Albados sean, pues...