¡NUEVO! BIBLIOTECA ORO ROJA nº 27, COLECCIÓN MOLINO (I) nos. 19 y 23, MAUCCI VIAJES Y AVENTURAS nº 6

JAMES M. CAIN - EL CARTERO LLAMA DOS VECES / EL ESTAFADOR

James M. Cain, El cartero llama dos veces / El estafador, Col. "Club del Misterio" nº 9, Bruguera, Barcelona, 1981 (trad. Manuel Barberá)

Al igual que el inexistente cartero de la novela, en el transcurso de unos pocos días, vengo yo a llamar por segunda vez a la puerta del escritor norteamericano James M. Cain. Esta vez lo hago con un fuerte aldabonazo, o apretando el timbre hasta hundirlo si lo prefieren, en forma de entrada sobre la que es, por muchas razones, su obra de referencia. En efecto, El cartero (siempre) llama dos veces (The Postman Always Ring Twice, Alfred A. Knopf, New York, 1934) destacó desde su publicación por levantar una gran polvareda en los medios literarios y entre los propios lectores. Situémosla en el tiempo. Los Estados Unidos comienzan tímidamente a levantar cabeza tras la Gran Depresión. Para muchos norteamericanos las palabras New Deal, acuñadas por la administración Roosevelt, apenas significaban nada. El paro, el analfabetismo y la marginalidad eran algo más que fantasmas campando por sus respetos sobre la depauperada geografía estadounidense de principios de los años treinta. Ambas estaban profundamente enquistadas en la sociedad y constituían un caldo de cultivo excelente para la violencia y el crimen, ya fuera en forma de explosión de las actividades ilícitas de bandas organizadas o de proliferación de vagabundos y malhechores de toda laya que, tal y como nos los ha pintado el cine, acostumbraban a caminar sin rumbo, subiéndose en marcha a los trenes de carga o montándose en la parte trasera de una destartalada camioneta.

Camisa de la primera edición de The Postman Always Rings Twice (Alfred A. Knopf, New York, 1934). El éxito de la novela fue inmediato aunque hubo que esperar hasta 1946 para que Hollywood se decidiera a llevarla al cine

A este último grupo pertenece Frank Chambers, protagonista principal de la novela de Cain. Este vago redomado recalará en el restaurante que Nick Papadakis, "El Griego", regenta a las afueras de Los Angeles con la ayuda de su atractiva esposa Cora. Allí trabará relación con ambos, con las consecuencias que quienes ya tuvieron la suerte de leer la novela conocen y que, para no arruinar el solaz de los que todavía no lo hicieron, no descubriremos aquí.

En el plano conceptual -no toda obra maestra debe ofrecer perspectivas desde ese ángulo, pero El cartero llama dos veces lo hace-, el relato puede resultar paradójico, pues tiene bastante de juego con lo accidental, con lo contingente, con lo fortuito y, al mismo tiempo, tiene mucho de reflexión involuntaria sobre la doctrina de la predestinación. Las cosas se complican para Frank y Cora porque suceden hechos imprevistos (por ejemplo, que un gato se electrocute), pero de la misma manera podría decirse que el futuro de Frank y Cora va ensombreciéndose a medida que los propios personajes toman decisiones aparentemente acertadas dentro de su confusa, pasional y errática concepción de la existencia, que sin embargo se mostrarán completamente equivocadas desde la racionalidad de aquel mundo cruel en que vivían.

Tay Garnett se encargó de dirigir a Lana Turner y a John Garfield en la primera versión cinematográfica de El cartero siempre llama dos veces. En otro lugar de este blog pueden ver el fotograma en que Frank (John Garfield) le arrea con una llave inglesa un golpe mortal a Nick (Cecil Kellaway)

Desde el punto de vista literario, mucho se ha dicho, bueno y malo, de esta obra. Fuertemente condicionada por el éxito de sus adaptaciones al cine, la crítica reciente ha tendido a sacralizarla. Quizá no sea para tanto. Sin embargo, desde mi punto de vista, nadie le puede negar que presenta, al menos, dos raras virtudes. La primera de ellas radica en que el autor logra obtener un máximo rendimiento estético y formal con una economía de medios poco común, raramente advertida, incluso, en los mejores ejemplos del género. La segunda, y a mi jucio la más importante, El Cartero llama dos veces consigue demostrar que la literatura popular puede colocarse en un plano de igualdad con otras literaturas, pretendidamente más selectas, al innovar en dos terrenos, el narrativo y el argumental, sin por ello dejar de cumplir con requisitos propios de la literatura de masas, tales como la rapidez en el planteamiento y desarrollo de la acción, lo sumario de las descripciones o la confección de retratos morales a partir de gestos y actitudes que podrían habitualmente pasar inadvertidos.

Las adaptaciones de la novela no se han limitado, como pueden ver, al cine. En 1985, Florenci Clavé realizó para Glénat esta versión de la obra de James M. Cain. En la portada, se dejan ver las influencias de la célebre escena protagonizada por Jessica Lange y Jack Nicholson en la versión de 1981, dirigida por Bob Rafelson

De su influencia en la génesis del estilo que se ha dado en llamar hard boiled, por lo explícito de algunas escenas de sexo y violencia, no voy a hablar aquí, pues casi todo está dicho y escrito. Tan sólo quisiera destacar, como ya hice en una entrada precedente, que el propio Cain renunció de manera expresa a constituirse en fundador de dicho credo. Pienso que, sabedor de la importancia de su obra, quiso a toda costa evitar -es cierto que sin mucho éxito- que ésta se convirtiera en modelo de preceptiva, con el fin de no restarle mérito a su intrínseca originalidad. En suma, no descubro nada si digo que estamos ante una novela de las que merecen ser leídas no una sino varias veces a lo largo de la vida.

* * *

Cubierta de un ejemplar de The Embezzler
("Avon Murder Mistery Monthly" nº 20, 1940

Bruguera, en nuestra querida y completísima colección tardopulp "Club del Misterio" realizó en esta ocasión un coupling con el relato El Estafador (The Embezzler), que fuera publicado por entregas en Liberty (1938) bajo el título Money and the Woman, para acompañar posteriormente (1943) a Double Indemnity en su edición bajo formato de libro. Money and the Woman fue llevada al cine en 1940 por William K. Howard, con Jeffrey Lynn y Brenda Marshall. En El Estafador el vicepresidente de un banco se presta a los enrevesados manejos de una de las empleadas de la sucursal que se halla inspeccionando, con el fin de restituir fraudulentamente el dinero estafado durante años por su marido a los sufridos impositores. Nuevamente, los amores peligrosos son el desencadenante en este relato breve de Cain, testimonio fiel de las flaquezas humanas rebosante de realismo. La cubierta del número 9 de "Club del Misterio" estuvo a cargo de Isidre Monés y las ilustraciones interiores las firma nada menos que Carlos Freixas. Puede encontrarse una breve reseña biográfica de James M. Cain en la entrada que dedicamos a su obra Al final del arco iris.

Cubierta de un ejemplar del magazine Liberty, correspondiente al año 1938, en que fue publicado por entregas el relato de Cain Money and the Woman (cortesía de Nostalgiaville).

2 comentarios:

andres porcel dijo...

Que certero y que bien expresado... caramba, lea a Frank Gruber (empezaria por La Moneda de oro, en Biblioteca Oro de bolsillo, y lugo El Zorro que Ríe, en la amarilla de Biblioteca Oro. Usted sabría hacerle justicia.
Enhorabuena como siempre.

E. Martínez dijo...

Bueno, estimado Andrés, seguro que el asunto da para más, especialmente a la hora de comparar a Cain con sus coetáneos. Desgraciadamente, mis escasas lecturas no me lo permiten. De todos modos, sabe usted aprecio sus elogios en lo que valen.

Ahora mismo bajo al sótano eb busca de las novelas de Gruber. Ya me pica la curiosidad, y me froto las manos ante la perspectiva de disfrutar con las novelas de un autor que usted tanto pondera.

No deje de incluir en sus comentarios otras recomendaciones de lectura, serán bienvenidas.

Gracias por seguir mis modestas divagaciones.

Saludos