¡NUEVO! BIBLIOTECA ORO ROJA nº 27, COLECCIÓN MOLINO (I) nos. 19 y 23, MAUCCI VIAJES Y AVENTURAS nº 6

GRANDES AVENTURAS No. 1 (Editorial Iberia)

Thomas Mayne Reid, La montaña perdida
Colección "Grandes Aventuras", No. 1, Editorial Iberia, Barcelona, 1927

Pues si... llegó el momento. Muchas han sido las ocasiones en que me he preguntado porqué los aficionados al cómic hace tiempo que preservan y comparten sus objetos de deseo mientras que nosotros, los devotos de la literatura popular, nos mantenemos todavía en el interesante pero estrecho campo de las portadas y, a lo sumo, de las ilustraciones interiores. Como habrán podido comprobar los seguidores más asiduos de Acotaciones, en la última semana han aparecido aquí algunas reseñas sobre grandes magazines del pulp nortemericano que se encuentran disponibles en formato digital gracias al esfuerzo y la dedicación de unos cuantos coleccionistas. Otro tanto podemos y debemos, creo yo, hacer quienes amamos la literatura popular en lengua española ante el absoluto desinterés por parte de la administración a la hora de preservar y difundir esta olvidada sección del patrimonio cultural común del mundo hispano.

Si se juzga provechoso y conveniente al buen gobierno de la república digitalizar las obras de sus grandes maestros del ayer, ¿porqué no se puede hacer otro tanto con las obras, acaso menores pero ciertamente más leídas, de otros trabajadores de la pluma que se hallan desde hace años en la más absoluta incuria? Mientras las leyes -nos puedan parecer éstas más o menos justas- que rigen actualmente la propiedad intelectual y los derechos de autor y traductor sean respetadas, un texto puede reproducirse cuantas veces se quiera, siempre y cuando -más por decencia estética e intelectual que por precepto legal- la integridad de dicho texto sea respetada.

Si bien es cierto que muchos de los relatos que forman el corpus universal de la novela popular presentan poco o nulo interés desde el punto de vista literario, las ediciones facsimilares ayudan al curioso lector de hoy a comprender un poco mejor cómo fue el mundo de sus antepasados recientes. Valga ésta, por si sóla, como razón suficiente para justificar la idea de compartir estas pequeñas joyas disimuladas en humilde envoltorio que son las novelas populares, sacándolas de los discretos anaqueles del apasionado coleccionista. Pero también puede aducirse con justicia que el trabajo de digitalización contribuye a la preservación de un bien cultural, ya sea uno de los más modestos, condenado a desaparecer en no mucho tiempo por la propia condición perecedera del papel que le sirve de frágil sostén.

Contraportada del ejemplar con un extracto
del catálogo de la editorial Iberia

De sobra sé que en este mundo que nos disfrutamos el tiempo y el dinero vienen siendo la medida de todas las cosas. Pero también me consta que para muchos de los que paseamos por los centros de repoblación del pulp hispano (léase el puñado de grandes páginas que a él se dedican de forma miscelánea o monográfica) esta iniciativa no puede dejar de tener interés, ya que desde hace años vienen dedicándose con empeño y acierto en la tarea de conservar y difundir nuestro común patrimonio novelesco-popular. En suma, no se con cuantos adeptos contará esta iniciativa, pero me conformaría con que hubiera unos pocos obstinados que estuviesen, como el que les escribe, convencidos de que la empresa merece realmente la pena. A todos ellos les animo a compartir lo que puedan y quieran: su contribución, grande o pequeña, será igualmente apreciada y bienvenida.


* * *

La pieza que hoy comparto con ustedes (el primer número de la colección "Grandes Aventuras" de la editorial Iberia) es el fruto de un primer y torpe esfuerzo por ofrecer un facsímil digital con un mínimo de calidad, legible y -hasta donde he podido- respetuoso con el original. Estoy lejos todavía de contar con los medios, la pericia y los conocimientos necesarios para alcanzar resultados mejores. Soy consciente de que el archivo pesa demasiado, pues aún no he sabido encontrar el compromiso exacto entre número de bytes y fidelidad de la copia... pero ¡todo se andará! seguro que pronto mejoraremos ya que, en buena medida, la vida es un constante aprendizaje. Quién me iba a decir a mi hace unos años que andaría metido en estos dibujos y, sin embargo, aquí me tienen. Espero que les guste.

Los archivos con extensión zip, rar, cbr o cbz que contienen ficheros de imagen pueden ser leídos con un programa del tipo CDisplay. Aquí lo pueden descargar gratis.
© Acotaciones, 2010

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3 comentarios:

Altés dijo...

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andres porcel dijo...

Excelente iniciativa, sobre todo por el respeto que evidencia a los materiales... aunque antes de que el papel desaparezca, ya habremos desaparecido algunos de nosotros, y no sé a quién podrán importarle mucho estas cosas...
Gracias!!

Altés dijo...

Gracias Don Andrés. Como siempre, apoyando y dando ánimos a lo que uno hace. Tiene usted más razón que un santo cuando dice que a pocos les van a importar estas cosas mínimas a las que dedicamos una parte de nuestro tiempo. Al menos, gracias a unos pocos, los demás disfrutamos de revistas y papeles que nunca pudimos, ni quizá podremos, conocer en su integridad... El ansia por ver cosas nuevas nos puede. Me alegro mucho de sentir su presencia teletópica por este cuarto de los libros. Por cierto, ¡a ver cuando se anima a contarnos alguno de los secretos que tiene escondidos en sus cartapacios!